lunes, 29 de agosto de 2016

EN LA CIENCIA ADEMÁS DE DESCUBRIR HAY QUE DAR A CONOCER

Muchos son los descubrimientos de las ciencias que por no ser debidamente informados quedan desconocidos, siendo atribuidos luego a otras personas que los “redescubren”, a veces de forma independiente y en otras ocasiones al no mencionar las fuentes originales. Por ejemplo en la edad media era común que los matemáticos que hayaban la manera de resolver problemas no hicieran de conocimiento público sus métodos, y los utilizaran básicamente para impresionar y ganar renombre resolviendo problemas que otros no podían afrontar.


Portrait of Louis Daniel Beauperthuy, Wellcome L0006879Pero en el siglo XVI el matemático italiano Cardano publicó un libro donde utilizaba un método de solución de ecuaciones ideado por su compatriota Tartaglia, lo que llevó a que se le reconociera como el descubridor de dicho método. Esto implicó una nueva realidad, y era que no bastaba hacer un descubrimiento, también había que darlo a conocer adecuadamente. Newton resolvió los problemas del cálculo diferencial e integral, pero al no hacerlo público estuvo a punto de no ser reconocido como su descubridor, y la disputa que tuvo luego con Leibniz por la preeminencia del descubrimiento fue larga y amarga (hoy se les reconoce a ambos como descubridores).

En 1853 el médico francés radicado en Cumaná Luis Daniel Beauperthuy estaba encargado de las acciones de control de una epidemia de fiebre amarilla, y entre las conclusiones que se derivaron de su trabajo está publicado un análisis sobre el papel de los zancudos como agentes transmisores de dicha enfermedad. Este resultado era totalmente novedoso e incluso fue presentado ante la Academia de Ciencias de París. Sin embargo no fue valorado adecuadamente, por lo que pasó desapercibido. Más de 25 años después el médico cubado Carlos Finlay llegaría a la misma conclusión, pero su publicación corrió con mejor suerte, y hoy se le reconoce como el descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla. Como vemos, pudo ser mucho antes y en territorio de Venezuela donde se llegó a un descubrimiento tan importante, pero una divulgación inadecuada evitó que el primer descubridor fuera reconocido.

En esta semana que se celebró un año más del nacimiento del eminente médico Beauperthuy, consideramos adecuado rendir este pequeño homenaje deseando que su nombre ocupe el sitial que le corresponde en la historia de la medicina, al lado del gran Carlos Finlay, y remarcando que la ciencia debe estar dedicada no solamente a resolver los problemas, si no también a dar a conocer dichas soluciones.

martes, 23 de agosto de 2016

SI ES NATURAL, ¿ES BUENO?

Varias veces hemos escrito sobre un aspecto que nos llama la atención, y es la tendencia de un gran porcentaje de la población a desacreditar los avances tecnológicos y científicos, ensalzar épocas pretéritas, alabar lo “natural” sin comprender o reconocer que nuestro actual estado de avance en todos los aspectos de la vida se han alcanzado gracias a la ciencia y la tecnología, que regularmente es denostada y vilipendiada.

Organic yogurtAsí, hoy día está de moda la llamada “Agricultura Orgánica” que proclama las bondades de unos alimentos “más nutritivos, más sanos, y ecológicamente amigables con la tierra”. Pero consistentemente los estudios señalan que no hay diferencias significativas entre los productos “orgánicos” y los industriales en cuanto su valor nutricional, y hay expertos que señalan que al ser una agricultura mucho menos productiva, se requeriría más tierras para producir las mismas cantidades de alimentos que se producen hoy día, lo que tendría un impacto negativo en la ecología. Además, produce cantidades significativas de gases de efecto invernadero y otras consecuencias que nos hacen pensar que no son una solución a gran escala.

La agricultura no es la única donde vemos esta tendencia a desacreditar a la ciencia y tecnología formales. Por ejemplo, en los recién clausurados Juegos Olímpicos de Río 2016 se pusieron de moda las “ventosaterapias”, sin que haya estudios que certifiquen su valor terapéutico real, como pasa con las llamadas “terapias alternativas” muy en boga, pero con poco basamento real.

Y un último ejemplo lo vemos en las expectativas de vida, que son mucho más altas en las sociedades tecnológicamente más avanzadas a pesar de que están más expuestos a temas de industrialización, mientras que las llamadas “tribus primitivas”, que están en un contacto más cercano al ideal “natural y organico” dicha esperanza de vida es mucho mejor.

Así, hay una tendencia a valorar lo “natural” sin más cuando, por ejemplo, en la naturaleza hay cantidad de venenos y sustancias que son dañinas. Las enfermedades como la viruela son naturales, mientras que las vacunas que permitieron erradicarla son “tecnológicas”.

La etiqueta de que algo sea “orgánico” o “natural” no es una garantía de bueno y saludable, por lo que debemos ser más críticos con este tipo de aseveraciones. Hay que valorar la naturaleza por lo que es, y no creando una publicidad engañosa que en lugar de ayudarla, puede terminar perjudicándola.

lunes, 15 de agosto de 2016

EL LARGO VIAJE DE LA HUMANIDAD


Beringia at Arctica surfaceUn estudio publicado esta semana asegura que el estrecho de Bering, considerado el principal puente para el poblamiento de América, no estaba apto para realizar dicha función en la época en la que los primeros pobladores se asentaron en nuestro continente. Esto ha reavivado el largo debate acerca de la forma como los hombres nos hemos propagado a lo largo y ancho del planeta.

La teoría más aceptada hoy día apunta a que el hombre moderno apareció en África, desde donde fue migrando en oleadas primero a Europa y Asia, luego a Oceanía y América. Pero la forma como se llegó a América sigue siendo discutida, y si el estudio del que hablamos está en lo cierto entonces el poblamiento debió realizarse vía marítima primero en Suramérica, y tiempo después de forma terrestre cuando el Estrecho de Bering finalmente estuviera en condiciones de sostener esta migración. A esta conclusión se ha podido llegar analizando a profundidad los estratos formados en dicho estrecho, lo que llevó al grupo investigador a concluir que la vegetación y fauna de la zona no eran lo suficientemente abundantes como para que una masa de migradores se sostuviera en la zona mientras llegaba a zonas más templadas. Aunque no niega la posibilidad de que se migrara por el estrecho, si pone en duda que fuera tan temprano como se creía, lo que podría indicar que primero llegaron por mar, ya que hay indicios de poblaciones de periodos previos a eso.

En cualquiera de los casos una de las cosas que nos distingue como especie es nuestra capacidad de conquista y adaptación, que nos ha permitido poblar todos los continentes incluyendo la Antártida, y tener presencia permanente tanto en los océanos como en la atmósfera, e incluso en el espacio.

Tanta ha sido nuestra capacidad de expandirnos y nuestro deseo de conocer que incluso nuestro sistema solar parece que se nos quedará chico en algún momento, ya que esta semana se cumplieron 4 años de que la nave Voyager 1 se convirtiera en el primero objeto creado por el hombre en alcanzar el espacio interestelar, en un recorrido que pronto llegará a los 40 años y que nos ha llevado más allá que ningún otro viaje. La Voyager fue nuestro primer embajador en alcanzar la Heliósfera, la zona de incluencia del viento solar, y ahora está en el medio interestelar rumbo a la Nube de Oort, última frontera del Sistema Solar.
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Como vemos, lo que empezó hace algunos miles de años como el viaje de una pequeña especie para conocer su entorno, se ha convertido en una aventura que hoy sigue rumbo hacia los confines del universo.

domingo, 7 de agosto de 2016

LA CIENCIA ESTÁ EN RÍO 2016

Antes que nada pedimos disculpas porque nuestra serie sobre visiones de la ciencia tendrá que posponerse temporalmente por causas ajenas a nuestra voluntad.

Kremlin Cup 2012 - Hawk-Eye cam
Ahora, de igual manera siempre hay muchas oportunidades y opciones para hablar de las ciencias en nuestro mundo moderno. Hoy queremos comentar el papel de las ciencias en un evento que está en pleno desarrollo, los Juegos Olímpicos Río 2016.

Aunque a muchos pueda parecerle extraño, el deporte hoy en día ha llegado a los niveles de eficiencia, competitividad y belleza gracias a los avances científicos y tecnológicos. Por ejemplo la física estudia la mecánica del salto alto donde el centro de gravedad del atleta pasa bajo la barra, aunque el cuerpo lo haga por arriba, la trayectoria de jabalinas, balas y martillos, etc. La química ha permitido producir bebidas energéticas, mejores alimentos, materiales novedosos para el equipamiento y los uniformes, etc. La biología estudia la mecánica y comportamiento de los músculos y los diferentes sistemas del cuerpo, los biorritmos, la eficiencia muscular, respiratoria, y mucho más. A la computación debemos los resultados en tiempo real, cuando en natación podemos ver a los atletas “competir” con el record, y el manejo de muchísima información en vivo, y la matemática nos aporta estadísticas, proyecciones, probabilidades, etc.

Con la aparición y proliferación de Centros de Ciencias del Deporte y de Alto Desempeño Deportivo, se ha logrado resultados cada día mejores. Por ejemplo, el record olímpico de 100 metros planos  ha bajado de 12 segundos en Atenas 1896 a 9,63 segundos en Londres 2012, el de salto alto ha aumentado desde 1,81 metros en las primeras olimpiadas a 2,36 metros en Atlanta cien años después y el Maratón, una de las pruebas más populares de los juegos ha recortado casi una hora en sus resultados, desde 2:58 h en Grecia a 2:06 en Beiging, por nombrar solamente algunos muy notables.

Así que si disfrutas como nosotros de las diferentes disciplinas deportivas de estos Juegos de Río 2016, recuerda que muchas de las emociones que vivamos estarán mediadas por la participación de las ciencias en el desempeño de los atletas.


El espíritu deportivo y el espíritu científico van de la mano en estas dos semanas de emoción, deporte y logros.

lunes, 1 de agosto de 2016

¿QUÉ PENSAMOS DE LA CIENCIA? UN FÍSICO DE FORMACIÓN

PhysicEstudié Física en la Universidad de Zulia, atraído por la curiosidad de conocer un poco mejor las leyes que gobiernan el comportamiento del universo. Aunque al principio pensé que sería el único en escoger una carrera de este tipo por propia voluntad, conseguí toda una comunidad que si bien es pequeña, tiene un sólido sentido del orgullo por su conocimiento e inclinación.

Una Facultad de Ciencias tiene su propia cultura, con personas de diversos orígenes que se sienten unidos por una “idea común” de interés por la ciencia. Hay un marcado orgullo por la propia labor, más allá de la incomprensión del medio que la rodea. En algunos casos se llega incluso a sentir “superioridad” con respecto al resto de la sociedad, aunque con la particularidad de que muchos no se sienten apreciados ni comprendidos por la misma (en el mismo sentido que lo viven personas dedicadas a las artes).

La Física está considerada por definición como la mejor desarrollada de las ciencias naturales, y la amplitud de su espectro va desde el universo y las galaxias hasta las partículas subatómicas, por lo que prácticamente nada se le escapa. Hoy día quizás los desarrollos más impactantes estén en las nanotecnologías, los nuevos materiales y los modelos ambientales. Sin embargo muchas de estas áreas no son exclusivas de la física, siendo más bien trabajos multidisciplinarios en conjunto con ingenieros y científicos de diversas áreas.

Resulta difícil encontrar un desarrollo tecnológico de envergadura donde la física no juegue un papel medular, pero en muchos casos este papel queda cubierto por la ingeniería final que “traduce” los principios físicos a utilidades comprensibles por las personas, lo que dificulta el reconocimiento de la física por la sociedad. Es claro que la sociedad no podría haber alcanzado su grado de desarrollo actual sin los grandes avances en física, desde Galileo y Newton hasta los aceledores de partículas y las sondas espaciales que tenemos hoy día. Sin embargo, esto no implica que la sociedad comprenda en toda su dimensión el rol de la física, aunque a la propia comunidad científica esto más bien le importe poco, ya que en cierto sentido hemos encontrado que disfruta su “particularidad”.

El autor es Licenciado y Magister en Física. Profesor en la UNEFM (Coro, Venezuela). Como investigador trabaja en las áreas de Magnetismo y Medios Magnéticos, y en Enseñanza de la Física y las Ciencias.


Rónald Rivas Suárez

lunes, 25 de julio de 2016

¿QUÉ PENSAMOS DE LA CIENCIA? VISIONES DE CIENTÍFICOS Y NO CIENTÍFICOS.

En Chile este mes se convocó la Encuesta Nacional sobre percepción social de la Ciencia y la Tecnología. La iniciativa nos parece interesante, y nos ha hecho pensar no solamente en cómo percibe el común de las personas la ciencia y la tecnología, si no también cómo nos percibimos nosotros mismos, los que hacemos ciencia.

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Para muchos es claro que las ciencias y las artes están rodeadas de grandes dosis de incomprensión, mitos, leyendas y estereotipos. Estos comienzan desde muy pequeños, cuando vemos que en las caricaturas y dibujos animados para niños por lo general se representa a los científicos como personajes de batas blancas, descuidados, despeinados (los que tienen pelo), distraídos y absortos en sus experimentos, en laboratorios siempre llenos de matraces y mecheros, haciendo mezclas de colores para fabricar los objetos más incomprensibles (y en muchos casos inútiles).

Luego nuestro paso por la escuela deja mucho que desear. Las ciencias (salvo las matemáticas) entran muy tarde en escena. En educación primaria o básica se engloban dentro de unas “ciencias naturales” de muy poco impacto. En secundaria, ya cuando se habla de física o química se relacionan inmediatamente con las famosas “tres marías”. Y muchos estudiantes deciden su futuro académico bajo el argumento de “estudiaré cualquier cosa, con tal que no tenga matemáticas ni ciencias”.

Pero resulta que entre quienes hacemos ciencia nuestra misma percepción también está muy sesgada. Utilizamos los mismos lugares comunes de otras personas, y no valoramos los intereses y capacidades en otras áreas de desarrollo de los miembros de la comunidad científica. Muchos científicos son grandes artistas, aficionados a los deportes, o simplemente personas normales con sus gustos y aficiones.

Por ello nos hemos propuesto realizar en las próximas semanas una serie de artículos donde varios científicos nos hablen de su área de estudio, las perspectivas y novedades que en ella ocurren, y cómo se ven ellos mismos en función de los aportes de la ciencia a la sociedad. Para finalizar, un invitado sin relación profesional con la ciencia nos dará su punto de vista sobre esta labor. Un trabajo que esperamos nos permita tener una visión más completa acerca de la ciencia y los científicos en el mundo de hoy.

domingo, 17 de julio de 2016

LA INVASIÓN INVISIBLE


En su boletín informativo más reciente, el Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (CEDENNA, Chile) informa que a uno de sus grupos de investigación le fue otorgada una patente de invención por un proceso que involucra a la nanotecnología en la fabricación de mejoras en el almacenamiento de salmón, mediante una película que al incorporar agentes microbianos incrementa la duración del producto sin necesidad de agregar aditivos adicionales.


Esa misma semana recibimos el anuncio de la Sexta Escuela Internacional NANOANDES de Nanociencias, que se llevará a cabo en Cali, Colombia en el próximo mes de noviembre. En ella se tratará principalmente de la fabricación y clasificación de nanomateriales, además de un tópico especial en Nanotoxicología.


 En Venezuela el IVIC (en su Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología) y varias universidades desarrollan investigaciones básicas y de aplicaciones de las propiedades de estos materiales. Y así en todos los países de la región.

Latinoamérica está haciendo esfuerzos por incorporarse y aprovechar las potencialidades de estas tecnologías, y desde México hasta Argentina, en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Venezuela y toda la región se trabaja investigando y aplicando las propiedades de la naturaleza a escalas atómicas.

La nanotecnología es una de las nuevas fronteras de la ciencia, que en pocos años ha rebasado el ámbito académico para estar presente en diferentes aspectos de la vida cotidiana. Hay desarrollos nanotecnológicos asociados a nuevos materiales de construcción, en la computación, la salud, la industria de alimentos y hasta en el aprovechamiento de nuevas fuentes de energía. Y no solamente en la ciencia y la tecnología, incluso la Escuela NanoAndes incorporó un concurso de “NanoArte” entre sus actividades, y la literatura de ciencia ficción se nutre regular y abundantemente de este tema.

Es una invasión tecnológica invisible, que antes que muchos se den cuenta estará en todos los objetos a nuestro alrededor, y por que no, también dentro de nuestro propio cuerpo.

Imagen: http://www.nanoandes.org/